Helena Batlle




El diablo se viste de smartphone

El diablo se viste de smartphone

Pues sí, hoy nos voy a hablaros de algo ligerito, divertido, curioso y preocupante. Muchas veces os hablo de mi…

Una imagen vale más…

Una imagen vale más…

Seguro que ya está el/ list@ de turno que ha acabado con un “que mil palabras”. Pues lo siento listill@s,…

Tengo una reputada reputación

Tengo una reputada reputación

L@s que me conocéis sabéis – y quienes nos me conozcáis ya os informo por si os lo preguntan en…

Sol, playa y… sexting

Sol, playa y… sexting

El verano ha pasado muy rápido y muy ligero de ropa. Los adolescentes empiezan a hacer experimentos “sin gaseosa”, l@s…

Somos el eslabón débil

Somos el eslabón débil

Existe una premisa que tod@s deberíamos comprender a la hora de hablar de seguridad en Internet y es que esto…

Dejando mi huella digital sin tener la dactilar

 

¡Asúmelo…no tienes nHelena Batlle huella digitali idea!  esta frase es aplicable a muchas cosas, no sabes de mecánica así que deja tranquilo el capó cuando echa humo; no sabes cocinar así que deja de jugar a ser Ferrán Adriá dejando la cocina que da miedo; y lo más importante, no sabes gestionar bien tu imagen en internet, en serio ¿te parece una buena idea gestionar la de tu hijo nonato?

Pues a muchos padres si les parece una buena idea, dejar una huella virtual de tu hijo cuando aún no tiene huella real puede parecer absurdo, pero es una tendencia que ha venido para quedarse. Empezamos compartiendo una ecografía en Instagram o Pinterest… y de ahí a gestionar un perfil de Facebook en su nombre con divertidos estados sacados de “Mira quién habla” tipo: ¿Yo puedo chuparme el pie…y tú? … como me gusta mi bibe.

Quién de nosotros (inclúyete dentro de este nosotros si eres post Barcelona 92) no se ha echado a temblar cuando traíamos amigos a casa y veíamos aquellas fotos de comunión con actitud de falso rezo… con el jersey de lana tejido por la abuela… o con el bañador marca Turbo en ese parque acuático que todos visitamos (por cierto, ¿qué pasó con esos parques?). Pues vosotros, postmilenials las tendréis en el ciberespacio para siempre a ojos de vuestros amigos, conocidos…

Lo más paradójico es que esos nonatos digitales sufrirán el acoso de sus padres sobreprotegiéndolos sobre qué hacen en Facebook y con quien hablan en Snapchat