Helena Batlle





El diablo se viste de smartphone

Pues sí, hoy nos voy a hablaros de algo ligerito, divertido, curioso y preocupante. Muchas veces os hablo de mi experiencia como fotógrafa y os hablo de los problemas de la gente a ponerse delante de la cámara, tanto en su vida personal como en su vida profesional , pero hoy no vengo a hablar de eso.

Vengo a tocar una faceta menos conocida de mi currículum – que últimamente acapara mucho- os voy a hablar de seguridad informática y tengo una mala noticia: Aquella “adicción a Internet” que nació como una broma entre psiquiatras se ha tornado en algo real y ya tiene nombre desde hace tiempo: Nomofobia.

A parte de esta adicción también comienza a repercutir físicamente, ya que las posturas que adaptamos para visualizar y teclear van a conseguir que todos parezcamos el jorobado de Notre Dame. La enfermedad del text neck ya empieza a diagnosticarse y muchos están haciendo negocio con terapias correctivas, sesiones de rehabilitación y masajes.

espalda smartphone

De hecho, empiezan a oírse voces autorizadas que señalan la necesidad de que menores de 13 años tengan su propio terminal debido a la peligrosa adicción que genera, y aunque alguien se sorprenda, no me parece una idea descabellada: cuando se acepte el móvil como algo natural en nuestras vidas, que no genere deseos incontrolables de posesión y entendamos que solo es una herramienta de comunicación más, se acabará el problema.

Prozac digital

De momento, a veces lo peor de la ignorancia es ignorar su existencia, pero lo cierto es que no tenemos ni idea de lo que hacen “nuestros hij@s” en Internet en general, y desde su móvil en particular. Muchos padres dieron el paso y se hicieron amigos de sus hijos en Facebook, pensando que así podían estar al tanto. Malas noticias, Facebook no es lugar para jóvenes. Cansad@s de publicidad –y progenitores cotillas- huyeron a una app llamada Snapchat ¿Qué tiene de peligroso esta aplicación? Una combinación de falta de control con sensación de impunidad ya que los mensajes se autodestruyen lo que acarrea un aumento de cierto tipo de delitos como por ejemplo el Sexting y o el Grooming

En mi opinión, estamos criando una generación de atontados que caminan con el cuello en un ángulo de 45 grados mirando la pantallita. De verdad, es difícil que encontréis a alguien más pro-uso de las tecnologías que yo, pero si no se impone un mínimo de criterio puede ser una adicción tan peligrosa como la cocaína o la heroína. Lo más seguro que nuestros nietos ya implementen el móvil en sus vidas como algo natural. Eduquemos a sus futuros padres para que no transmitan a las nuevas generaciones dependencias o síndromes de abstinencia digitales.

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